Desde la antigüedad hubo la preocupación por saber si una mujer está embarazada.
En unos papiros encontrados en el yacimiento de Tebtunis, se describe un curioso método que los egipcios utilizaban para el diagnóstico del embarazo, así como para la detección del sexo del recién nacido.
Llenaban un saco con paja de cebada y otro con paja de trigo. Pedían a la mujer que orinara encima de cada uno de los sacos.
La aparición de brotes en la cebada y el trigo significaba que la mujer estaba embarazada.
Si germinaba antes la cebada, la embarazada esperaba un varón y si germinaba antes el trigo esperaba una niña.
Estudios actuales han comprobado que este sistema tenía una fiabilidad de un 70 %.

